miércoles, 16 de marzo de 2016

La droga más cara del mundo.



Una persona solo es una persona. Y aun siéndolo es el comienzo de todo.

Todos los soles que no ves caer por mirarla a los ojos. Todos los soles que no ves nacer.
Pero solo es una persona.
La persona que te hace preguntarte si saldrá muy cara una estrella. La persona que hará que escribas más de lo que acostumbrabas. La persona que hará que te guste la poesía cuando siempre te resultó demasiado empalagosa.
Pero solo es una persona.

Una persona con mil defectos que no tienes que soportar. Una persona de la que te gusta hasta lo más absurdo. De la que aprendes continuamente.
Y qué vas a idealizar. Y qué va a fallar.

La droga más cara del mundo. La de las noches en vela y los días con ojeras. La de la sonrisa estúpida y llorar por nada.
A veces ves en sus ojos el mar en calma y a veces te separa de ella la peor de las tormentas. Y te aferras al fondo como un ancla. Sin percatarte siquiera de que te aferras al fondo. Que ya estás muy hondo. Porque te ha dado alas y crees que vuelas continuamente. Menudo engaño. La droga más cara del mundo.

Sé que quieres temblar y sacudirte la inseguridad, los miedos y las dudas. Sé que quieres que todo sea perfecto y salir corriendo, porque asusta. Porque hay tanta luz como oscuridad, porque estoy en el mismo sitio que tú. En el fondo.
Y sé lo que duele. Sé la euforia que se siente. Conozco la sonrisa estúpida, esa historia de los soles y el cielo y aprender y estancarte. Idealizar y los defectos.
Las alas.

Pero solo eres una persona. Y aun siéndolo, eres el comienzo de todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario