lunes, 20 de febrero de 2017

De las que dan miedo.





 He intentado ser fuerte, pero siempre rompo algo.
He intentado ser aire, pero siempre termino asfixiando.
He intentado ser agua, pero siempre termino ahogando.
Caigo cuando corro y si me quedo quieta siempre echo raíces en los peores asfaltos.
Siempre en el ojo del huracán, en el centro de la tormenta y en los faros más apagados.
Pero espero y me mantengo, con grietas, pero entera. Como una muñeca de porcelana de esas que dan miedo. De esas.
A las que les quitas la ropa y por dentro es todo trapo. Sucio y mojado. Del agua salada que rompe en el faro.

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